Chadwick Forever

Por TonyA.

Thurgood Marshall. Thoth. James Brown. Vontae Mack y Rey T’Challa.

Otros nombres y otras pieles que habitó Chadwick Boseman en sus roles actorales de la gran pantalla, que pareció quedarle chica para esa noble alma agigantada y feliz.

(Cuando muere un actor – me pregunto ahora que veo esto -, ¿cuántos otros morirán con él?)

Se llamaba Chadwick, ya digo. Había nacido al sur de Carolina del Sur, valga el pleonasmo. Hijo de Carolyn, una enfermera y Leroy, un tapicero. 

Fue imbuyéndose, paulatino, en el mundo de la actuación, con roles pequeños en series como Law&Order y CSI: NY. Hasta que logró ser Black Panther, superhéroe que lo llevaría a un sólido pedestal.

Black Panther se había inspirado en un partido político revolucionario del mismo nombre, que funcionó desde 1966 hasta 1982, como un paladión de la comunidad afrodescendiente. Iniciaron, de hecho, patrullando las calles para evitar la brutalidad policial contra los afroamericanos.

Algo que coincide con los acontecimientos del mundo, ahora, mientras lees esto.

Regresemos a Black Panther, personaje.

¡Black Panther fuerza mejorada!

¡Black Panther velocidad!

¡Black Panther agilidad!

¡Tantas habilidades! 

 

Pero en realidad el super poder de Chadwick, no era ese.

En palabras de Joe Biden “El verdadero poder de Chadwick Boseman fue (…) inspirar a generaciones y demostrarles que pueden ser lo que ellos quieran – incluso superhéroes”.

Barack Obama, coincidió en una publicación de Instagram cuando enfatizó que “le dio a los niños afroamericanos un héroe con el cual podrían identificarse”; y me parece leer entre líneas que no se refería a Black Panther.

Robert Downey Jr lo homenajeó con un momento de ambos abrazándose, felices.

 

Y un buen día Denzel Washington decidió unirse a un programa de becarios.

En él, ayudaban a pagar los estudios de personas que no podían cubrir los gastos.
Sin saberlo, mandó por correo la cantidad suficiente para patrocinar a un joven.

Este joven, lleno de ilusión, cursó sus estudios de dramaturgia y actuación en Oxford, gracias a la anónima ayuda.

Al graduarse, recibió una carta del programa de becas que culminaba diciendo “Denzel Washington pagó tus estudios”. El joven era Chadwick Boseman y no podía creerlo.

Se sorprendió tanto. No fue sino hasta el estreno de la película de Black Panther, que en la alfombra roja pudo decirle a Washington: “No sé si lo sepas, pero tú me pagaste mi carrera”.

Sorprendido pero sin inmutarse, con su sarcástica ironía, este le respondió: “Ya ves, por eso estoy aquí. ¡Me debes dinero!”

Parece chiste, pero es anécdota.

Una que indeleblemente se ha figurado la inmortalidad en la mente del actor de El Justiciero. Quien, por cierto, escribió que Boseman “era un alma gentil y un artista brillante, que permanecerá con nosotros por la eternidad”.

Así sea, Thurgood Marshall, Thoth, James Brown, Vontae Mack y Gran Rey T’Challa. ¡Se fueron tantos! 

Wakanda Forever.

O, mejor dicho:

#ChadwickForever.

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